
Así nos despidió Times Square, con una lluvia torrencial para apagar el fuego que parece vivir bajo la gran manzana. Pasear por aquí, a cualquier hora del día, es casi imposible. Lo único que se puede hacer es buscar un pequeño trozo de acera para descansar entre tramo y tramo de supervivencia, esquivando taxis, limusinas, camiones y, sobre todo, personas de todos los colores y tamaños. Además los incontables anuncios luminosos aumentan la desorientación temporo-espacial. Da igual las películas que hayas visto, da igual cómo te lo imagines, cualquier persona que pisa por aquí se pasa una media de quince minutos mirando hacia arriba embobado de alucinación. De noche es aún peor... o mejor... según cuál sea tu papel en la gran pantalla.