
Y podría ser cualquiera de los anhelados destinos exóticos que ofrecen las agencias de viajes, pero este es nuestro, y aunque el avión tarda dos horas, con el cambio horario recuperamos enseguida el tiempo perdido. Es un trocito de la enorme playa de Morro Jable, abarrotada de alemanes como casi toda la isla. Pese a la invasión turística vivir esta foto merece la pena. En general es un paraíso hecho para la tranquilidad, así que no se recomienda para aquellos que en sus vacaciones busquen algo de marcha. Sin embargo, aquellos que leyendo estas líneas sientan esa rabia contenida llamada estrés, rabia que día a día nos ganamos a pulso en nuestros queridos trabajos, carreteras y ciudades, deberían apuntarse este destino para pasar una semana de paz, además a un precio muy razonable. Si se desea aún más silencio: Cofete, pero esa será otra foto, y será contada en otra ocasión.