
Y tras verla cientos de veces en diversos medios de comunicación, por fin la vi con mis propios ojos. El regalo más costoso de la historia, para que luego te cambien el nombre de las patatas fritas. Más pequeña de lo que esperaba pero con la misma magia que siempre ha tenido, en una pequeña isla que vigila Manhattan día y noche. Nueva York es conocida como "la capital del mundo" y bien ganada tiene su fama. Es imposible pasear por sus calles y contar más de cinco veces la misma raza, mientras te cruzas con los más de 20 millones de habitantes que la pueblan. No existe el sentido de la proporción en esta megaurbe donde todo es a lo grande. Uno tiene la sensación de estar metido en un gran parque de atracciones, en una película, en medio del famoso juego
Grand Theft Auto. Una de tantas anécdotas ocurrió en esta isla de la libertad: una pareja de turistas orientales olvidó una mochila en medio del parque que rodea a la estatua y sin darnos cuenta se montó un dispositivo policial de la leche, SWATs incluidos, cortando la cuarta parte de la isla hasta que se comprobó que efectivamente, se trataba de una mochila. Aunque no podría decir que es una de las ciudades más bonitas del mundo, sí recomiendo visitarla ya que probablemente no exista nada igual, sobre todo en cuanto a tamaño se refiere. Cinco días y sólo pudimos visitar Manhattan y la zona de Brooklyn pegada al puente.