viernes, mayo 25, 2007

París, Francia, 2007

En la pequeña Île de la Cité, bañada por el río Sena, se encuentra una de las catedrales más famosas del mundo, dedicada a la madre de Jesús de Nazaret, y llamada por tanto Nôtre-Dame. Estilo gótico sobre base románica cuya construcción se inició en 1163 y finalizó a mediados del siglo XIV, tras opiniones y modificaciones de varios arquitectos. Victor Hugo la arregló en 1831 como vivienda de proteccón oficial para Quasimodo. Durante los años 1900-1937 su organista, seleccionado entre los 500 mejores de la época, fue Louis Vierne, que falleció mientras interpretaba uno de sus recitales.Aún en fase de restauración, iniciada en 1991, para disfrazar las cicatrices de más de 800 años de vida. Desde aquí paseamos, durante una mañana soleada de un sábado de marzo, hasta el Arc de Triomphe. Un bon chemin.

viernes, mayo 18, 2007

Oslo, Noruega, 2005

Así trata Gustav Vigeland los cólicos del lactante, a pares. Al oeste del centro urbano se exponen más de 200 esculturas de este querido artista noruego, en un área del Frognerparken que lleva su propio nombre. Decidió compartir toda su obra con sus vecinos más cercanos, con la intención de que el pueblo pudiera disfrutar de su magia lejos de la frialdad de un museo. El Monolitten es la mayor atracción del parque, con 17 metros de altura y 121 figuras humanas entrelazadas, simbolizando, como siempre, todas las etapas de la vida hasta la muerte. Otra escultura famosa es el Sinnataggen, el niño enrabietado, inspirada por lo visto en un hijo del propio Vigeland. Tras un obligado paseo por el puerto, el ayuntamiento y la fortaleza Akershus, este tranquilo lugar es una estupenda elección para terminar el día.

jueves, mayo 03, 2007

Abu Simbel, Egipto, 2006

Templo de Ramses II a las 9 de la mañana, tras un viaje en autobús custodiado por la policia que comenzó a las 4 de la madrugada. Entre el sueño y el calor, hipotensión sobre las 11. Pese a todo, visitar Egipto y no maravillarse en Abu Simbel es como ir a Asturias y no probar la sidra, absurdo. Significa la montaña pura y se trata de dos templos excavados en roca (el otro el de Nefertari). El propósito de la construcción, allá por 1248 a.C., era impresionar a los nubios a su llegada a Egipto. El paso del tiempo y la arena fueron borrando el monumento hasta que fue redescubierto por el suizo J. L. Bruckhardt en 1813. Cuatro años después, el italiano Giovanni Belzoni se llevó todos los objetos de valor que pudo transportar y la obra volvió a caer en el olvido de la pobreza. Ahogándose en 1964, tras la construcción de la presa de Asuán, la UNESCO consiguió rescatarlo con la ayuda de España, entre otros países, y a cambio nos regalaron el templo de Debod. Era impresionante escuchar al guía cuando nos contaba cómo pudieron trasladarlo pieza a pieza. Fue tan impresionante como todo este país, da igual lo que te hayan contado y las fotos que hayas visto, Egipto enamora desde el primer hasta el último minuto que lo pisas.